A su llegada a Casablanca, será recibido y podrá conocer la vibrante energía costera de Marruecos. Antes de abandonar la ciudad, realice una visita significativa a la majestuosa mezquita Hassan II, un lugar emblemático conocido por su ubicación frente al mar y su impresionante artesanía. Su imponente minarete y sus intrincados detalles la convierten en un punto de partida esencial para su viaje.
Más tarde, continúe hacia el norte hasta Rabat, la capital de Marruecos. A medida que el ritmo se ralentiza y la brisa del Atlántico marca el tono, acomódese en su riad y disfrute de su primera noche en una de las ciudades imperiales de Marruecos.































